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sábado, 5 de abril de 2014

Tahiti: 10 coses que fer i veure



1. El mercado de Papeete.
El mercado público de Papeete (Mapuru a Paraita) es el mejor lugar para descubrir los productos de las islas de Polinesia y la vida cotidiana de sus gentes. Está abierto todos los días desde las 6 a las 18 horas, y de 4 a 7 los domingos, cuando está particularmente animado. Habitualmente, a las 16 00h, llegan al mercado las capturas pesqueras del día. Tiene dos plantas: en la primera los productos perecederos; en la segunda artesanía, flores y textil. El ambientillo es muy chulo, tanto por dentro como por fuera, pero es que además viene al pelo para hacer esas típicas compras de recuerdos o regalos que no podéis dejar de hacer por nada de este mundo: sobre todo, visitad la segunda planta, allí encontraréis cientos de puestos de artesanía, desde collares y pulseras, pasando por pareos, figuritas talladas en madera, máscaras tahitianas, nácar, etc, hasta los famosos ukeleles a muy buen precio (una vez de vuelta en casa, no tendréis más que hacerlo sonar un día triste y gris para que volváis a sonreír, ¡garantizado!)

2. Centro artesanal de Papeete.

(Centre des Métiers d’Arts) En el CMA los jóvenes aprenden oficios ancestrales de la tradicional polinesia. Y el visitante puede admirar sus trabajos aquí o en los puestos de la plaza Vaiete.

3. El puerto.

Es el mayor puerto de escala del Pacífico Sur. El trajín de entrada y salida de buques pesqueros, yates de recreo, ferries provenientes de las islas y grandes cruceros ofrece un ameno espectáculo.


4. Las Roulottes.

Al atardecer, a eso de las 18.00h, furgonetas y kioscos aparecen junto al puerto, en la plaza Vaiete, ofreciendo variada cocina (pescados, carnes, especialidades chinas, pizzas, crepes…) a precios muy convenientes y en un ambiente popular y desenfadado, especialmente los viernes y sábados.

5. Museo de la perla de Robert Wan.

El magnate de la perla de Polinesia tiene tiendas en los principales hoteles de Polinesia y su museo en el centro comercial Vaima de Papeete, de entrada gratuita, es imprescindible para familiarizarse con el cultivo de esta joya del mar.


6. Casa de James Norman Hall.

A pocos kilómetros de Papeete, en Arue, los amantes del mito de los Mares del Sur tienen una cita obligada con la casa colonial en la que residió en la primera mitad del siglo XX  este americano de Iowa, un héroe de la Primera Guerra Mundial que, en colaboración con Charles Nordhoff, escribió la trilogía sobre el motín del Bounty que sirvió de inspiración para la legendaria película, protagonizada por Marlon Brando, Rebelión a bordo.

7. Tour de la isla. 115 kms de carretera circunvalan la isla a lo largo de su costa agreste. Partiendo de Papeete y en el sentido de las agujas del reloj, la carretera conduce a Punta Venus, lugar histórico que vio desembarcar a los primeros polinesios en sus piraguas dobles, a James Cook en 1767 o a la legendaria Bounty  y junto al que se encuentra la hermosa playa de arena negra de Mahina y un faro. A continuación se alcanza la triple cascada de Faarumai y el Trou du Souflleur, en el que el agua del mar surge rugiendo a través de un agujero en la roca. Tras cruzar el estrecho istmo que une Tahiti Nui con la “casi península” de Tahiti Iti se llega a la idílica meseta de Taravao. Otra parada obligada es el Museo Paul Gauguin, que evoca la relación del pintor con las islas de Polinesia y exhibe obra menor del artista: acuarela, escultura, grabado y algún préstamo puntual de su obra pictórica mayor. Tres tikis de las islas Australes se conservan en su jardín. Junto al museo se encuentra el exuberante Jardín Botánico Harrison W. Smith y un poco más al norte las grutas de Maraa. Ya en Punaauia, a pocos kilómetros de Papeete, se visita el imprescindible Museo de Tahiti y sus islas, que divulga el conocimiento del origen, tradiciones y cultura de los habitantes de la Polinesia.
El Tour puede realizarse por cuenta propia alquilando un vehículo o contratando una excursión de medio día o día completo, en la que se incluye un almuerzo en el Restaurante Gauguin.

8. Tour en  4×4 en el interior.
El interior de la isla está poco explotado turísticamente y esconde valles de vegetación selvática, cascadas virginales, crátreres, cañones y barrancos en los que practicar el canoying, abundante flora y fauna… Imprescindible el almuerzo en Relais de la Maroto, un hotel en medio de la selva de montaña en lo alto del valle de Papenoo y con espectaculares vistas.

9. Surf.
Tahiti es cuna del surf y representa una de las mecas del surf del Pacífico. La ola de Teahupoo, en Tahiti Iti, es mítica entre los devotos de la tabla. Los menos audaces encontraran olas menos vertiginosa en Papara o Taapuna, en la costa oeste; o en Papenoo en la este.

10. Buceo.
La isla cuenta con siete centros de buceo y amplia variedad de lugares de buceo: pecios de la II Guerra Mundial, arrecife, jardines de coral, grutas

Tahití, Moorea, Bora Bora i Ranguiroa

Tahití: A menudo subestimada por considerarse demasiado “desarrollada”, hay viajeros que sólo la visitan por razones de operativa aérea, ya que el aeropuerto de Faaa en Papeete (capital del estado) es la puerta de entrada y salida del archipiélago. Y por ello rara vez es el objetivo principal del viaje. Sin embargo, constituye una perfecta conjunción de “modernidad urbana”, naturaleza virgen en su interior casi despoblado, lugares arqueológicos y los valores más auténticos de la Polinesia.

Es una isla de unos 650 kilómetros cuadrados con cimas tapizadas de densa vegetación que superan los 2000 metros y desde cuyas faldas bajan espectaculares saltos de agua y cascadas. Además cuenta con la mejor oferta comercial, de restauración, ocio nocturno y de turismo activo de las islas.


La isla principal tiene un pequeño apéndice unido a ella por un estrecho istmo: Tahiti Iti, un verdadero paraíso natural menos desarrollado turísticamente y que acoge una de las mecas del surf del Pacífico, Teahupoo.

Las playas de Tahiti son en su mayoría de arena negra volcánica.

Papeete es el mayor puerto de escala del Pacífico Sur.

Duración recomendable de la estancia: tres noches.

Moorea: La oficina de Turismo de Moorea, (Moorea’s Visitor Bureau) se encuentra en el muelle de ferries de Vaiare.


Es la isla vecina de Tahiti, a tan sólo 17 kms, fácilmente accesible por vía aérea (10 minutos de vuelo) o por vía marítima (menos de una hora).

Esta isla volcánica de unos 130 kilómetros cuadrados y 14.000 habitantes, encerrada por un arrecife coralino continuo que conforma hasta las playas de arena blanca un lagoon de aguas cristalinas que hierve de vida marina, compite con Bora Bora por el título de isla más hermosa del mundo.

En Moorea se pueden visitar, en bicicleta, scooter o en automóvil, pequeñas aldeas muy pintorescas de casas de colores pastel, lo que hace posible experimentar a tu aire la vida tradicional isleña sin artificios, a diferencia de Bora Bora o Huahine que tienen una población autóctona mucho menor. La carretera pavimentada que circunvala la isla tiene unos 65 kms.

Alcanzar el punto más alto de la isla accesible por carretera, el mirador del Belvédère, supone aprehender una de las vistas panorámicas más espectaculares del Pacífico Sur: las bahías perfectas de Cook y Opunohu separadas por el monte Rotui, la exhuberancia de su verde interior… un monumento a la prodigiosa belleza de la naturaleza.

El Tiki Village Theatre, reconstrucción de un poblado maohi, muestra los usos, costumbres, oficios y folclore de las islas en un espectáculo tan turístico como imprescindible.

Duración recomendable de la estancia: tres noches

Bora Bora: La considerada laguna más hermosa del mundo, sobre la que se alza una isla volcánica, constituye la imagen ideal del paraíso de los Mares del Sur y la isla más publicitada del mundo. Fondos coralinos, playas solitarias de arena blanca y una caldera volcánica medio sumergida.


Las dimensiones de la isla principal suelen sorprender al viajero en su primera estancia: mide tan sólo 10 kms de largo y 4 de ancho y dispone de una carretera parcialmente pavimentada de 30 kms de perímetro.

La particularidad de Bora Bora es que en apenas 40 kilómetros cuadrados conjuga los dos tipos de isla polinesia: la alta, con montañas en el centro; la baja, con un atolón formado por un anillo de coral a ras de agua.

Dentro del atolón, en la laguna interior de aguas azules y verdes en todas las gamas imaginables, emergen milagrosamente una serie de motus, pequeños islotes coralinos, que en ocasiones acogen resorts turísticos: un paraíso privado e íntimo en el Edén.

Este milagro natural tiene sólo 38 kms ² de extensión, está habitado por unas 9000 personas y su capacidad hotelera supera las 1000 camas.

Cómo llegar. Bora Bora forma parte del conjunto de islas de sotavento del Archipiélago de Sociedad y se encuentra a 270 kms al noroeste de Tahiti. Varios vuelos diarios de 45 minutos de duración unen el aeropuerto de Papeete (Tahiti) con el de Bora Bora


Ranguiroa: La Se encuentra a 350 kms de Tahiti (1 hora de vuelo) y con sus 80 kms de largo y 35 de ancho es el atolón más grande de Polinesia (el segundo más grande del mundo) y el destino más visitado de las Tuamotu, gracias a la riqueza submarina de su barrera de coral. Su laguna azul y sus playas de arena rosada conforman un entorno de postal del paraíso.

Tiene poco más de 3000 habitantes que habitan dos núcleos urbanos, Avaturu y Tiputa, situados en los dos pasos que unen la laguna interior con el océano.

Cómo llegar. Rangiroa se encuentra a 350 kms al noreste de Tahiti. Hay vuelos diarios desde el aeropuerto internacional de Papeete (Tahiti) de una hora de duración




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